Psicoterapia integradora

¿Qué te está pasando?

Quizá llevas años intentando cambiar lo que sientes.

Pero ¿y si el problema no estuviera en lo que te ocurre…
sino en el lugar desde el que has aprendido a vivir?

Esto es lo que sientes

Estos pueden ser algunos de los síntomas que hoy te preocupan

Ansiedad.

Problemas en tu relación de pareja.

Autoexigencia.

Miedo.

Dependencia.

Vacío.

Necesidad de aprobación.

Culpa.

Control.

Todos parecen problemas distintos. Pero quizá no lo son.

Lo que no siempre se ve

Cuando una mujer llega a consulta suele pensar que su problema es… la ansiedad. O su relación. O el trabajo.

Sin embargo, muchas veces descubrimos que aquello solo es la forma en la que se expresa un conflicto mucho más profundo.

El origen

No nacemos creyendo que nuestro valor depende de lo que hacemos.

Lo aprendemos.

A veces aprendemos que debemos ser perfectas.
O que tenemos que cuidar siempre de los demás.
O que solo seremos suficientes cuando alguien nos quiera.

Con el tiempo dejamos de preguntarnos quiénes somos. Y empezamos a preguntarnos si somos suficientes.

Aprendemos a sostener nuestro valor fuera de nosotras

Adaptamos nuestra forma de ser para sentirnos aceptadas

Perdemos el contacto con lo que realmente necesitamos

Vivimos pendientes de no defraudar, no fallar, no molestar

¿Dónde está hoy tu centro de gravedad?

Lo solemos sostener en aquello que creemos que nos dará seguridad y valor.

El trabajo

Si no doy lo mejor de mí, siento que no valgo

Tu pareja

Si me deja, siento que me derrumbo.

Ser buena madre

Si no cuido de todos, me siento culpable

Gustar a todo el mundo

Si alguien se enfada, siento que fallo

No importa cuál sea. Lo importante es comprender por qué llegó ahí.

“

Yo lo llamo Centro de Gravedad.

Porque, igual que un edificio necesita una base estable para sostenerse, las personas también necesitamos un lugar interno donde apoyar nuestro valor.

Cuando ese centro depende de algo externo, vivimos en constante inseguridad. Cuando vuelve a nosotros, dejamos de sobrevivir y empezamos a vivir.

¿Y esto se puede resolver?

Quizá no necesites seguir esforzándote más.

Sino comprendiendo de dónde nació esta necesidad.

Y reconstruyendo una forma distinta de relacionarte contigo misma.